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Hace poco tuve la oportunidad de conocer a Alejandro Tafurth, creador de The Whistles, quien me ofreció hacer parte de su proyecto de compilados musicales y diseñé las carátulas de las primeras versiones, invito a darles una mirada a uno de mis primeros proyectos de colaboración.
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Tras mi anterior fracaso en Threadless he decidido intentarlo una vez más. ayúdenme con su voto y veremos que pasa.
Nota: Si, puse una C en lugar de una S “perobuenowhatever”
Gracias a todos.
Depronto un tropiezo y hace que me sienta tan infame a los pies de ellos, para los que no significas nada mientras se cargan a si mismos de tanto valor y demandan tanto tiempo de nuestros pensamientos. Vivir cosas así en contraste con encontrarme con éste tipo de expresiones recuerdan que nací con un don que me acarrea la responsabilidad de ser diferente y dar pisadas asimétricas; a veces mi piel me pide ser más pero es por dentro donde no necesito esforzarme. Todo está construido por motivos que no ignoro. Por dentro estoy estampado por un patrón de triangulos y franjas, sepia y salmón. Mi nobleza es habitual.
Eones de Neones
Ya planeaba irme a domir por lo que me permito dejarle la intriga a la eternidad de lo que hubiera escrito en piedra si mis dedos no fueran (aún más) torpes a ésta hora.
Sólo sé que no lo soñé, que no lo vi venir, pero estoy navengando en un bote arriado por vientos fluorescentes. Así como esta noche fractal mis ultimos días han estado llenos de aristas y angulos. Detalles de la gran geometría con lados que no alcanzo a divisar.
El puerto es seguro pero hay que estar anclado para permanecer en él, las olas susurran historias y por eso prefiero nadar con navíos atados a los pies.
koncert by Sebastián Rubiano on Flickr.
Por este tipo de nubes y tardes es que recuerdo ésta ciudad, por la música y por el café servido. Mis coordenadas son una mesa y una hoja de papel arremetido de grafito y pienso en tantas cosas que no logro enfocarme en lo que vine a hacer. Éste día me depara pocas certidumbres, no ha hecho digestión esa ansiedad que a veces viene de visita, la que me hace esperar que, de manera súbita, algo suceda; el placer de lo inesperado no satisface nunca.
Al menos el día y el sol me cumplieron al caerse así, al recordarme por que nunca dude en venir a pesar de todo, una mera cuestión de estética. Ya se que va a llover pero al menos no llueve por dentro, dos tragos más y me acabo las siennas que se mueven en espiral, hay una galaxia en mi bebida, todo está hecho de puntos para unir.
Alodoxafobia: Miedo a escribir con palabras permanentes.
Fui yo mismo quién se sumergió en éstas rutas inciertas; no sé que sucederá, si seré suficiente o no; es sin duda algo coleccionable, ya he luchado con amorfos intangibles.
Yo brillo por dentro, no tengo luz propia pero reflejo el fulgor de esa sonrisa que quiero que me cierre los labios. Al apagarme en sueños de Morfeo, configuro el despertador en horas capicúas para tener un deseo asegurado al despertar; añoro entonces que use su albedrío para elegirme, esperando tener el amparo cósmico caótico (o que se yo) para que resulte ser más que una función de párpados abajo.
Sin poder decir palabras silencias tu propia voz,
Conoces el verano y el invierno,
Cada vez que la espera acaba hay un motivo para volver a esperar.
Firma una sonrisa manchada de luces,
esperanzada por supuesto.
“Sos real”
Foto: Laura Uribe
Fue sólo cuando me mantuve de pie para ver un eclipse lunar que me caí en la cuenta de que nunca estaré tan lejos; otro continente puede traducirse a kilómetros y aire, a cientos de olas, estoy hecho de todas esas cosas también.
Pero se trasboca el haz luminoso que recuerdan cielos oscurecidos y nos señala el lugar de donde venimos.
Pertenezco al lugar de donde viene lo que recuerdo.

