Por este tipo de nubes y tardes es que recuerdo ésta ciudad, por la música y por el café servido. Mis coordenadas son una mesa y una hoja de papel arremetido de grafito y pienso en tantas cosas que no logro enfocarme en lo que vine a hacer. Éste día me depara pocas certidumbres, no ha hecho digestión esa ansiedad que a veces viene de visita, la que me hace esperar que, de manera súbita, algo suceda; el placer de lo inesperado no satisface nunca.

Al menos el día y el sol me cumplieron al caerse así, al recordarme por que nunca dude en venir a pesar de todo, una mera cuestión de estética. Ya se que va a llover pero al menos no llueve por dentro, dos tragos más y me acabo las siennas que se mueven en espiral, hay una galaxia en mi bebida, todo está hecho de puntos para unir.