Depronto un tropiezo y hace que me sienta tan infame a los pies de ellos, para los que no significas nada mientras se cargan a si mismos de tanto valor y demandan tanto tiempo de nuestros pensamientos. Vivir cosas así en contraste con encontrarme con éste tipo de expresiones recuerdan que nací con un don que me acarrea la responsabilidad de ser diferente y dar pisadas asimétricas; a veces mi piel me pide ser más pero es por dentro donde no necesito esforzarme. Todo está construido por motivos que no ignoro. Por dentro estoy estampado por un patrón de triangulos y franjas, sepia y salmón. Mi nobleza es habitual.